"Extractos de Demonio a caballo" de Pablo de Rokha
"Mi ser consciente ruge cuando
piensa, brama cuando habla, gime cuando crea, cargado de instinto,
discontinuidad y síntesis, el lenguaje me desgarra el ser, llenándome de sangre
bramante, me parte en diez mitades, rompiendo y uniéndome, con su gran pasada
de monstruos, y el mar y el funeral del mar claman su aliento grande y convulso
en mis pretéritos, sin embargo de ser mudo, con relación a la verdad del mundo;
soy yo y no soy yo quien hablo, porque habla la bestia en celo; habla la vida y
todas las formas de la vida; habla la cópula brutal de la naturaleza animal,
mineral, vegetal, todo y uno y todo, acoplándose y desgarrándose en la gran
orgía del amor, y habla el mundo, relacionado y encadenado a su límite; expresión
de unidad y estilo, imagen de origen, mito magno y substancial, hombre, afirmo
lo que ignoro y lo que ignoro afirmo, y afirmo porque afirmo, creciendo,
tronando, cayendo, con todas las rodillas del espíritu, desgarradas en la
espantosa crucifixión, levanto mi existencia, y azoto a la naturaleza, y la
naturaleza me responde con su tremendo de pellejo hocico, entreabriéndose al
sol de dios, cuando mi poema la cornea y la monta, engendrándole una gran cría."
"…mi estilo es el caos con ojos, o el cosmos con manos de alacrán de fuego y dientes de demente iluminado, o un emperador con la cabeza cortada, es la matemática esotérica de lo discontinuo, es el incoherente trascendental de la mecánica psicológica, automáticamente gritada ella misma por ella misma, sin perseguir un objetivo que ignora, desde un punto de partida que ignora, hacia un punto de llegada que ignora, ignorando todos los caminos e ignorándose, y UNIENDO lo antagónico, y yo soy un callejón de aldea, por el cual camina el velorio del vecino asesinado, completamente lleno de muertos, porque todos son muertos que conducen muertos, en caballos muertos, en carretas muertas, en avíos muertos, por chilenos muertos, por muertos, entre muertos muertos, muertos; seguramente, si alguien destapa mi voz, un aliento tan tremendo a antigüedades le salta a la garganta, que aquel se iría de espaldas contra el infinito"
“es inútil querer hacer una gran máquina con humo, con discontinuidad o incoherencia, con eco, con material perforado, atravesado, cruzado de larvas, que hierven, gimientes; no, hagamos sangre, saquemos del horror de la substancia social el horror de la belleza total, creemos el hombre, forjemos el arte con lo mágico, lo adivinatorio, lo trágico y elemental en la unidad abismal de la persona metafórica, que naufraguen los que no naufragan, porque naufragan, no los héroes, no LOS NAUFRAGOS, no los mártires del naufragio, ordenad el instinto según el instinto, y, cuando las masas obreras por lo bello rujan, dad a las masas obreras el estupor de las masas obreras, ardiendo como complejo tremendo, que emerge, sumergiéndose en el inconsciente, y asomando la cabeza feroz del arte; naturalmente, es el instante en que estalle el yo, es el instante de agarrar la inmortalidad por el cogote y sumergirse, brutalmente, en las tinieblas.”
"Un caballo se saca los zapatos y
dice misa ante el altar del Señor, una joven muía le está mostrando sus
calzones, y el león de los magos y los santos le pasa la lengua por el trasero,
mientras el Altísimo, desde lo altísimo, se hace agarrar las barbas sagradas
por el más homosexual de sus arcángeles."
“…en el océano hermético del instinto, en el pantano del instinto, en el socavón, en el arcano del instinto, en el estiercol fenomenal e incendiado, gritan las ruinas de todas las cosas, las ruinas de los siglos malditos y las ciudades acuchilladas por los guerreros a caballo, las ruinas de los barcos anclados en el mar vacío, los esqueletos de los cementerios de todos los pueblos y los tiempos, las esperanzas despedazadas de los náufragos, sobre los cuales se levanta la soledad oceánica y sus siete columnas, el grito de piedra de luto de los expatríados y los procesados, el alarido inhibido de los calabozos, en los que lo lóbrego es eternamente lóbrego en el arenal de los presidiarios, el sollozo final de los últimos pájaros de las islas, el canto de guerra de los aborígenes y su tam-tam lúgubre, de pellejo de difunto, a cuyo son tremendo están danzando los adolescentes, la mirada infinitamente macabra del buey al cual degüellan, en sus pajares natales, el aullido de los esclavos y los parias sociales, los explotados, los ofendidos, los humillados por la ley de Dios, y los hombres, las prostitutas y los vagabundos, los niños perdidos en los abismos de la sociedad burguesa, el ladrido de los ladrillos de las tumbas, el infinito clamor extraído del infinito horror, de los que mueren jóvenes, el sollozo de los tronos y los templos que quedan vacíos, el lamento, enormemente tremendo, de todos los hombres de todas las razas de todos los pueblos de todas las lenguas, agonizando entre bramidos y crujidos de historia, el gritazo de la ceniza del Dios único.
Horror de pensar, horror de vivir,
horror de crear, horror de morir, horror de engendrar, horror de amar y de
todas las cosas, horror de escribir y no escribir, horror de la naturaleza,
horror del ser humano, horror como individuo, horror como sociedad, horror como
universo, horror de la verdad, la bondad y la belleza, horror de horrores todo,
porque todo pasa y nada subsiste, sino el horror del horror y la nada vacía, horror
de la felicidad, horror de la inmortalidad, horror de la celebridad, horror de
la tristeza y horror de la grandeza y la miseria social y la miseria
psicológica y la miseria moral, horror del pasado, horror del futuro, y horror
de todos los pobres del mundo, horror de LOS EXPLOTADOS y horror de LOS
HUMILLADOS de la tierra, horror de los que no nacieron y murieron, horror de
los muertos y los hijos de los muertos, y los hijos de los hijos de los
muertos, y los hijos de los hijos de los hijos de los muertos, horror de los
niños, horror de las mujeres, horror de los viejos, horror de las naciones, los
pueblos, los países, que son engendrados en el horror y vegetan en el horror y
son destruidos en el horror y encima del horror perecen, gritando, a caballo en
sus intestinos; horror de estos horrendos hechos del horror que, horrizado, yo
formulo ...
Ruge la muerte, galopa su sombrío caballo, por adentro de la memoria del mundo, y nosotros nos vamos rodando, aproximando a su gran órbita indescriptible, en la cual aulla el abismo, girando sobre el abismo, y llueve para siempre, no, agarrémonos a la sangre social, a la suerte, que es el bramido del principio, agarrémonos a la voluntad y su gran espada desenvainada, aunque nos cortemos los dedos, tremendamente erizados, agarrémonos a los propios ladridos de la derrota; soldados sangrientos, sudando, o como llorando, encima del desfiladero del espanto, conquistadores cabalgando su esqueleto, piratas de la más tremenda carnicería sin enemigos, nuestros crujen hierros de inútil configuración guerrera, y los cascos sagrados reposan sobre cráneos tristes de burgueses; salud, ¡oh! viejos carajos de la utopía, revienta la hora en la cual tienen los dientes la primacía de la calavera, y el pasado es un andrajo de borracho, y la naturaleza está caída e inexpresable, como un rostro milenario, y las cosas aprietan las mandíbulas.